Claro Vicuña Valenzuela : 60 de solidez

30 enero, 2018 466 0 0

“Cada proyecto lo vemos como el más importante, por lo que nuestro propósito es, siempre, que los mandantes vean que estamos dando lo mejor para lograr calidad, seguridad y el cumplimiento de los plazos en la entrega de nuestras obras, ” afirman en Claro Vicuña Valenzuela. Es un principio que ha guiado a esta compañía a lo largo de seis décadas, pemitiéndole contar con una historia intachable en la cual ha cumplido siempre con sus compromisos.

Por Jorge Velasco Cruz_Fotos cortesía CCV


Son 60 años en los cuales Claro Vicuña Valenzuela (CVV) ha aportado permanentemente al crecimiento del país. Sus más de mil proyectos de una cartera amplia y diversificada, la han convertido en una de las principales constructoras en Chile y en uno de los actores más importantes en la colaboración público-privada.

“Siempre hemos entregado una obra de calidad en la oportunidad que solicitan nuestros mandantes”, afirmó Gustavo Vicuña Molina, presidente de CVV e hijo del fundador de la compañía, durante una ceremonia realizada en diciembre pasado con la que se conmemoraron las seis décadas de la empresa.

“La relación con nuestros mandantes y el entorno han sido pilares fundamentales en la búsqueda del éxito y del aprendizaje necesario para enfrentar los desafíos futuros”, agregó en la misma intervención.

En Claro Vicuña Valenzuela, destaca su presidente, los proyectos en los que trabajan, generan mayor conectividad, integración, modernidad y seguridad, a la vez que entregan soluciones habitacionales, fomentan una vida sana y dan empleo. “En otras palabras, hemos contribuido en generar una sociedad más prospera y equitativa”, dice Gustavo Vicuña.

En 1957 el ingeniero Gustavo Vicuña Salas formó la empresa “Claro, Vicuña y Valenzuela S.A.” junto a sus amigos Jorge Claro Lira y Andrés Valenzuela Vial. Ese mismo año, la repavimentación de la avenida Colón y de las calles laterales en Talcahuano fue la primera de una gran cantidad de obras de CVV que se extenderían por todo el país y en las que resaltan especialidades como movimiento de tierra, obras civiles, edificación habitacional e institucional, viviendas sociales y privadas, infraestructura vial e interurbana, obras portuarias, infraestructura hospitalaria y
productiva, entre otras.

Para garantizar los buenos resultados, la empresa ejecuta cada proyecto de forma integral. Algunas obras se realizan bajo la modalidad de EPC (Engineering, Procurement and Construction), incorporando diseño, ingeniería y el proceso de construcción con toda la logística, procesos, equipos y cumplimiento de plazos.

De esta manera, a lo largo de estas seis décadas, CVV ha construido obras como el primer Corredor de Transporte Público en avenida Santa Rosa, el acceso a Viña del Mar vía Las Palmas, el Centro Cultural Gabriela Mistral, el Hospital Hanga Roa de Isla de Pascua, la cárcel de Concepción, el estadio Ester Roa y el Hospital de Aysén, entre muchas otras iniciativas.

VALOR SOCIAL

La solvencia que ha ganado CVV a lo largo de los años ha requerido de una especial capacidad para adaptarse al entorno. “En el camino recorrido enfrentamos cambios en la tecnología, en la manera de relacionarnos con nuestros aliados estratégicos, en los nuevos requerimientos de nuestros clientes, en la forma en que nos relacionamos dentro de nuestra organización y frente a las comunidades con las que interactuamos”, reflexiona Gustavo Vicuña.

Hoy, a pesar de su gran tamaño, la empresa se define como “de escala humana”, donde prima una relación personalizada entre ejecutivos, trabajadores, mandantes y aliados estratégicos. “Hemos definido que la rentabilidad debe estar por sobre el crecimiento, que no basta con generar valor económico, sino que además debemos buscar generar valor social”, dice Roberto Verástegui, gerente general de CVV, quien llegó a ocupar el cargo en 2015 para encabezar un proceso de reingeniería y cambio generacional que le permitió a CVV adaptarse a los nuevos tiempos.“Somos una empresa en la cual sus proyectos son rentables, donde los recursos son administrados prudentemente y donde seleccionamos las oportunidades de negocios en aquellos proyectos que tenemos la capacidad para ser exitosos”, agrega Verástegui.

Con esta mirada, en 2018 CVV continuará consolidando su liderazgo, gracias a la construcción de obras como el aeropuerto Diego Aracena de Iquique con una inversión de US$ 70 millones y la planta desaladora de Copiapó, de US$ 100 millones, la cual abordará junto a la empresa Inima. También estará preparada para abordar la recuperación de sectores como el de la minería, debido a una alta capacidad para invertir en nuevos equipos y maquinaria.

“El aprendizaje y experiencia adquirida en 60 años, nos permite contar con una organización fortalecida, centrada en la gestión de excelencia, con el conocimiento y capacidad para abordar distintas especialidades de la construcción y así dar mejores soluciones a nuestros mandantes y mayor estabilidad a nuestros negocios”, comenta Gustavo Vicuña.

Es con esta base que Claro Vicuña Valenzuela espera proyectarse otros 60 años. “Tenemos el desafío de seguir construyendo obras que cambian la vida a las personas”,finaliza el gerente general de la compañía.

Edición N°175, Enero 2018

Tags: Cámara Chilena de la Construcción (CChC), Cámara Chilena de la Contrucción, cchc, Claro Vicuña Valenzuela, construccion, infraestructura Categories: Empresas con Historia
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