Hospital Regional de Antofagasta: Salud de primer nivel en el norte de Chile

11 octubre, 2017 920 0 0

Luego de más de tres años en obras, Antofagasta recibe a su nuevo hospital con servicios de alta categoría, además del respaldo de tecnología de punta, tanto en la construcción como en sus equipamientos. Esta obra en concesión se transforma en un hito para la salud pública a nivel nacional.

Por María de los Ángeles Saavedra _ Fotos Sacyr Chile S.A


El nuevo Hospital Regional de Antofagasta promete transformarse en un nuevo referente de la salud pública en el norte del país y una muestra de cómo se aplica el sistema de concesiones en el área de la salud. Los más de 123 mil m2 que tiene este recinto lo convierten en un hospital cuatro veces más grande que el anterior. Se espera beneficiar a una población de 547 mil personas de la Región de Antofagasta, a las que se suma la demanda por servicios de alta complejidad de la macro zona norte, desde Arica hasta Copiapó.

En junio de 2013, el Ministerio de Obras Públicas (MOP), a través de su sistema de concesiones, entregó la responsabilidad de diseñar y construir este centro hospitalario a la Sociedad Concesionaria Salud Siglo XXI S.A. El contrato, que está previsto que se extienda por los próximos 15 años, agrupa bajo este consorcio a las empresas Sacyr Concesiones Chile SpA y Global Dominion Access S.A.

Con una inversión cercana a los US$ 288 millones, la construcción está emplazada en un terreno de 50.387 m2 en el norte de la ciudad de Antofagasta, entre las calles Pedro Aguirre Cerda, Montegrande, Azapa y Víctor Jara. Esta es una ubicación estratégica que permite un rápido acceso a los pacientes de la ciudad y otras localidades como Calama o Tocopilla, además de estar cercana al terminal de buses. Para Andrew Trench, presidente de la CChC Antofagasta, esta era una inversión muy necesaria que “aporta a la reactivación de la economía y promueve el empleo”.

Trench agrega que el nuevo hospital se perfila como un agente de cambio sustantivo para la calidad de vida de la zona. “Satisface una demanda creciente del servicio que el actual hospital regional no logra cumplir. Y en el caso puntual de Antofagasta, su emplazamiento, en un área considerada industrial, renueva y recupera desde el punto de vista urbanístico un sector de la ciudad, mejorando la calidad de vida de sus vecinos”, comenta.

DEPENDENCIAS

El hospital consta de tres módulos principales. El primero es la Unidad del Paciente Crítico (UPC), de tres pisos, que considera las atenciones de urgencia, cirugía y atención cerrada (hospitalaria y con cama) que se orienta a los cuidados especiales. Por otra parte, la Torre de Hospitalización (ocho pisos) está destinada a servicios de atención cerrada y zonas administrativas. Por último, el Centro de Diagnóstico Terapéutico (CDT), de tres pisos, incluye unidades de atención abierta ambulatoria y servicios de apoyo clínico en diagnóstico y terapia dirigidos a pacientes internos y externos.

El recinto cuenta con un total de 45 boxes de consulta, 24 de urgencia y 16 dentales. Además hay 16 pabellones, seis salas de parto integral, 671 camas en plena capacidad y 30 estaciones de diálisis. Gracias al equipo médico y tecnológico de primer nivel, se podrá aumentar la atención en áreas como pacientes críticos de neonatología e infantil, cirugía vascular, otorrino, oncología, oftalmología, plástica-reparadora y urología, entre otras especialidades. Asimismo, cuenta con equipos para imagenología, hemodiálisis y medicina nuclear.

Dentro de los servicios no médicos que ofrece el hospital, hay una cancha deportiva multiuso, un jardín infantil, biblioteca, cafetería, oratorio, auditorio, un helipuerto y una plaza con 762 estacionamientos: 470 para los funcionarios del hospital y los restantes para uso público, en su mayoría subterráneos.

La propuesta arquitectónica buscó optimizar los recorridos internos, gracias a que los diversos servicios se instalaron en lugares cercanos, y se establecieron circulaciones diferenciadas para público y funcionarios, garantizando una mejor operatividad y funcionamiento.

A la fecha de cierre de esta edición, las obras se encontraban en la etapa final de las terminaciones y se estaban realizando limpiezas y pruebas de las instalaciones. De acuerdo al contrato de concesión, se preveía que la puesta en servicio provisoria fuera el día 29 de septiembre.

MATERIALIDAD

En cuanto a su construcción, la obra está hecha en hormigón armado. Las fachadas principales son ventiladas de porcelanato, mientras que en los patios interiores estas son de paneles de chapa perforada de aluminio prelacado. Las ventanas de la zona de hospitalización presentan un recercado de chapa compuesta de aluminio, que ayuda a minimizar la radiación solar en las habitaciones.

Uno de los mayores desafíos que enfrentó la construcción del hospital, comenta Igor Protasowicki, gerente general de la Sociedad Concesionaria Salud Siglo XXI, fue el abastecimiento de los materiales. “En la ciudad solo hay dos o tres plantas de hormigón, lo que no era suficiente para nuestra alta demanda. Para superar este problema montamos una en el mismo lugar”, detalla. El acero, por otra parte, tuvo que ser trasladado desde Santiago, mientras que otros insumos se importaron desde los Emiratos Árabes, España, México y Brasil.

Protasowicki comenta que las terminaciones interiores se pensaron según los distintos servicios y necesidades. Algunos de los escogidos fueron acabados cerámicos de porcelanato, revestimientos en los muros de pinturas de distintos tipos y aplacados innovadores en el mercado chileno como el compacto fenólico, entre otros. Todos fueron seleccionados por su gran resistencia y durabilidad.

Otro aspecto fue la búsqueda de soluciones tecnológicas que ayudaran a mejorar el rendimiento energético del establecimiento. Es por ello que se optó por usar luminarias LED y se decidió verter las aguas lluvia en un estanque que será destinado al riego de las plantas del establecimiento.

Además, el edificio cuenta con paneles solares y la energía residual del calor emitido por las unidades enfriadoras de ambientes se utiliza para el precalentamiento de los acumuladores de agua caliente sanitaria.

Los más de 123 mil m2 del nuevo hospital lo convierten en un recinto cuatro veces más grande que el ocupado anteriormente.

TECNOLOGÍA ANTISÍSMICA Y SEGURIDAD

La obra considera su aislamiento sísmico en toda la base, que incluye 280 aisladores elastoméricos sin núcleo de plomo y 139 deslizadores friccionales ubicados en las zonas de menos peso de la estructura, con lo que se asegura la continuidad de funcionamiento en caso de alguna emergencia o catástrofe natural. A su vez, el recinto es el primero en Chile en contar con un proyecto de vulnerabilidad sísmica, lo que se traduce en la validación de todos los elementos no estructurales como cielos falsos o tabiquería.

El hospital se ubica también estratégicamente por encima de la cota necesaria para evitar los efectos de un tsunami y proporciona otras medidas para enfrentar emergencias, tales como generadores y depósitos de agua con una autonomía de tres días en caso de que hubiera un corte de suministro. También está provisto con sistemas contra incendios sectorizados, lo que permite el traslado de pacientes que no pueden ser evacuados de un lugar a otro del hospital. En cada planta están distribuidos los puntos de encuentro en caso de que la emergencia no requiera el abandono del edificio. A esto se suma la detección y alarma en caso de fuego, red húmeda y seca, extintores y rociadores automáticos.

El hospital considera el aislamiento sísmico en toda la base, lo que permite asegurar la continuidad de funcionamiento en caso de un terremoto.

BONDADES DE LA CONCESIÓN

“Esta construcción representa el cumplimiento de un sueño para la región, ya que el actual hospital de Antofagasta fue entregado en el año 1966, por lo que ya tiene 51 años de operación, cumpliendo largamente su vida útil”, relata Igor Protasowicki. El gerente general de la Sociedad Concesionaria Salud Siglo XXI agrega que construir bajo el sistema de asociación público-privada se traduce en que todos los incentivos para realizar la obra de manera eficiente se trasladan a la empresa concesionaria. “Los pagos por parte del Estado se producen una vez recibida la obra, por lo que existe una transferencia del riesgo de construcción al ente privado en cuanto al cumplimiento de los plazos y el control de los costos”, explica.

Por su parte, Andrew Trench, presidente de la CChC Antofagasta, agrega que “el sistema de concesiones ha sido un tema al que le hemos puesto valor en forma permanente como gremio, considerando que la alianza estratégica público-privada tiene efectos muy positivos en la economía del país y de las regiones. Este proyecto es un claro ejemplo de ello. En su construcción se usó la metodología BIM (Building Information Modeling), que aplica modelación 3D desde el diseño hasta la entrega. Además, esto aumenta la productividad de las empresas que la usan, cumpliendo los plazos de construcción, porque permite anticipar conflictos y brechas durante el proceso de diseño”.

De esta manera, resume Protasowicki, este nuevo hospital se perfila como líder en términos de ventajas constructivas y tecnología en los más diversos ámbitos, lo que permite satisfacer las necesidades de los usuarios y de la comunidad.

 

Edición N°172, Octubre 2017

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