Estadio Nacional Julio Martínez Prádanos: Un coliseo de todos

18 abril, 2018 1151 0 -1

En sus 80 años de historia, el principal recinto deportivo del país ha trascendido los hitos del fútbol chileno y ha cobijado también numerosos eventos deportivos y artísticos. Su declaración como Monumento Histórico en 2003 realza su valor patrimonial.

Por Cristóbal Jara_Fotos Ilustre Municipalidad de Punta Arenas


El “elefante blanco”, como alguna vez lo llamó el ex Presidente Arturo Alessandri Palma, quien lo inauguró en 1938, es testigo y protagonista de la historia chilena de las últimas ocho décadas.

Renombrado en 2008 como Estadio Nacional Julio Martínez Prádanos, en honor al fallecido periodista deportivo, el recinto ubicado en Ñuñoa fue construido entre 1937 y 1938, bajo la planificación del urbanista austriaco Karl Brunner, mientras que su diseño estuvo a cargo de los arquitectos Aníbal Fuentealba, Alberto Comatches y Ricardo Müller.

Su arquitectura y estilo estuvieron influenciados por dos estadios europeos, el Olímpico de Berlín y el Olímpico de Ámsterdam. Edificado en terrenos que correspondían a las chacras Lo Cañas, donados por José Domingo Cañas, y Lo Valdivieso, de propiedad fiscal, el Estadio Nacional respondió a una política pública que buscaba promover y masificar la práctica deportiva en el país.

El decreto del Consejo de Monumentos Nacionales que en 2003 lo declaró Monumento Histórico, destaca que “su estilo es representativo de la arquitectura moderna, transformándose la imagen del Coliseo Central en icono significativo dentro de nuestra identidad colectiva”.

“Desde su inauguración, el 3 de diciembre de 1938, provocó cambios en la sociedad al convertir el deporte en una expresión pública y masiva. El Mundial de Fútbol de 1962 fue uno de los primeros acontecimientos deportivos relevantes que se desarrollaron en el Coliseo Central”, agrega Cecilia Rodríguez, encargada de Comunicaciones del Estadio Nacional, recinto administrado por el Instituto Nacional del Deporte (IND).

El complejo deportivo del Estadio Nacional posee un total de 63 hectáreas, con el Coliseo Central como principal recinto para la práctica del fútbol y el atletismo. Otras 12 instalaciones deportivas se ubican en el cuadrante de las avenidas Grecia, Pedro de Valdivia, Guillermo Mann y Marathon: centro acuático, gimnasio polideportivo, court central de tenis Anita Lizana, pista de bicicross, gimnasio techado de hockey y patinaje, patinódromo, medialuna, pista atlética Mario Recordón, el Centro de Alto Rendimiento (CAR), Hotel de Residencia Deportiva, velódromo y estadio de béisbol.

Luces y sombras

Además del Mundial ‘62, el estadio ñuñoíno también fue escenario de otros eventos deportivos internacionales. En 1948, 48.000 personas presenciaron la exhibición de boxeo entre el chileno Arturo Godoy y el norteamericano Joe Louis, considerado hasta hoy como uno de los campeones de peso pesado más importantes en la historia del boxeo mundial. Sin embargo, el principal éxito deportivo alcanzado en este recinto llegó el 4 de julio de 2015, cuando la Selección Chilena de Fútbol se coronó campeón de la Copa América por primera vez, tras vencer a Argentina.

En el recuento de sus 80 años destacan también numerosas actividades artísticas, culturales e históricas. La visita de la Reina Isabel de Inglaterra, en 1968; el homenaje al Premio Nobel de Literatura Pablo Neruda, en 1972, o el encuentro del Papa Juan Pablo II, en 1987, con 80 mil jóvenes chilenos.

Asimismo, fue escenario de la apertura de Chile al circuito mundial de la música a finales de los años 80 e inicio de los 90, con Rod Stewart y el show de Amnistía Internacional como recordados y masivos eventos. Pero no todo ha sido luces, en 1973 el recinto central funcionó como centro de detención tras el Golpe de Estado. “Los Sitios de Memoria son los encargados de visibilizar lo ocurrido y conservarlo para las futuras generaciones, como elemento de difusión y educación en Derechos Humanos”, dice Cecilia Rodríguez.

Remodelaciones

La capacidad del estadio ha variado desde 1938. Cuando fue inaugurado podía albergar a 70 mil personas, pero para el Mundial de 1962 el aforo fue ampliado a 75 mil espectadores, restituyendo la pista de ciclismo que circunvalaba la cancha para reemplazarla por graderías.

En 2010 vio reducido su aforo a 49 mil personas, al ser reemplazadas las antiguas bancas de madera por butacas individuales abatibles. Fue un cambio que obedeció a un conjunto de obras de mejoramiento, que correspondieron al plan de la Red Estadios Bicentenario. El retiro de las rejas y la construcción de un foso de casi 2,30 metros de profundidad, la habilitación de nuevas salas de prensa, marcadores y pantallas electrónicas y la renovación de los accesos fueron otras de las obras.

Al oficializarse la adjudicación de Chile como sede de los Juegos Panamericanos de 2023, se anunciaron diversas obras destinadas a mejorar tanto la infraestructura existente como para generar nuevas instalaciones, afirma la vocera del Estadio Nacional. De esta forma, el Estadio Nacional continuará renovando su rostro para seguir acompañando los futuros triunfos deportivos del país.

Su arquitectura y estilo estuvieron influenciados por dos estadios europeos, el Olímpico de Berlín y el Olímpico de Ámsterdam.

 

Edición N°177, Abril 2018

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