Déficit habitacional de interés social en Chile

21 noviembre, 2017 344 0 0

A partir de la década del ochenta se intensificó la política habitacional, evidenciándose el objetivo de aumentar el número de propietarios, al generarse un incremento creciente de la tasa de tenencia de vivienda. Si en los años setenta el 54% de los hogares era propietario de una vivienda, en los ochenta esta tasa pasó al 69% y aumentó en torno al 80% en lo más reciente. Como consecuencia, se redujo de manera significativa el nivel de hacinamimento crítico (cinco o más personas que comparten una habitación) prevaleciente.

En esta línea se aprecia que en los últimos trece años los requerimientos habitacionales de interés social -aquellos que comprenden a las familias pertenecientes a los primeros seis deciles de ingresos se redujeron en 14%. Pasamos de 592.073 hogares con necesidades habitacionales en 2003 a 507.716 viviendas requeridas en 2015. Sin embargo, al observar su evolución interanualmente se aprecia que, con altibajos, estas han tendido a fluctuar en torno a las 500.000 unidades, cifra similar al nivel alcanzado en el año 2006.

Estos resultados advierten que, de continuar aplicándose el mismo foco de lapolítica habitacional, no se debe esperar una disminución significativa del déficit habitacional en el mediano plazo. Por el contrario, se requiere de un cambio de estrategia que permita asistir al medio millón de familias que, debido a restricciones de ingreso, hoy no cuentan con una vivienda, ya sea porque viven en condición de allegados o, en caso de tenerla, el estado de deterioro en que se encuentra hace imposible su mejora.

Al desagregar el déficit habitacional según su origen se evidencia que el foco ha estado en satisfacer los requerimientos habitacionales de nuevos hogares en detrimento de aquellos generados por deterioro: si al año 2003 los requerimientos habitacionales por deterioro constituían un 43% del total de necesidades de vivienda, durante el año 2015 estos llegaron a 56%. La política pública tiene una gran deuda con aquellas familias cuyas viviendas se encuentran en un estado irrecuperable.

Las cifras de 2015 nos revelan que 40% de las necesidades de vivienda corresponden a requerimientos de familias económicamente vulnerables (aquellas pertenecientes al primer y segundo decil de ingresos), lo que equivale a 200.099 hogares. Y de estos, 76% de los requerimientos son a consecuencia del deterioro de sus viviendas.

Desde la perspectiva de la distribución territorial, se observa que el 66% de los requerimientos por deterioro se concentran en el centro y sur del país. Mientras que, por el contrario, los requerimientos de nuevas soluciones habitacionales a consecuencia de familias que viven en condición de allegamiento, se concentran en la zona norte del país (principalmente en Antofagasta) y en la Región Metropolitana.

Por último, es importante destacar que de las 507.716 familias pertenecientes hasta el sexto decil de ingresos sin solución habitacional, en el 40% de los casos el jefe de hogar cuenta a lo más con educación básica y en el 22% es mayor a 60 años. ¿Cuál es la mejor forma de asistir a estas familias, si además sabemos que la tasa de envejecimiento de nuestra sociedad va en aumento y que el número de habitantes por familia continúa disminuyendo?

Se requiere de un cambio de estrategia que permita asistir al medio millón de familias que, debido a restricciones de ingreso, hoy no cuenta con una vivienda.

Marcela  Ruiz-Tagle O. Economista, Subgerente de Estudios CChC.

Edición N°173, Noviembre 2017

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