Incorporar la iluminación desde el diseño inicial de la obra como un elemento que aporta sostenibilidad e identidad, es una tendencia en viviendas y edificios institucionales. Esto va acompañado del uso de la tecnología Led, sistemas de control inteligente y automatización.

Por Cristóbal Jara _Fotos Gentileza de David Rodríguez Arquitectos y Sabbagh Arquitectos

Iluminar espacios logrando un equilibrio entre la luz natural y artificial, reduciendo el consumo energético y otorgando un valor estético, es un desafío transversal para la ejecución de grandes obras de oficinas y viviendas.

En este sentido, una iluminación eficiente se consigue al considerar la luz como un elemento importante desde la etapa inicial de un proyecto. Es lo que se llama “Arquitectura de Luz”, concepto que ha marcado tendencia en la industria.

“Consiste en considerar durante las etapas de diseño y desarrollo de una obra arquitectónica, todos los aspectos cuantitativos y cualitativos de la iluminación, ejerciendo control sobre las fuentes de luz para una planificación y expresión de los espacios de manera constructiva, eficiente, segura y estética”, señala la arquitecta  y experta en iluminación, Mónica Pérez.

La arquitectura de luz funciona en proyectos de distinta envergadura como casas, edificios e incluso ciudades y otra infraestructuras, aumentando su eficiencia, seguridad y productividad.

Mónica Pérez enfatiza la importancia de realizar el diseño de iluminación en conjunto con la arquitectura, “para manejar las variables que hacen más efectivo el diseño y, por lo tanto, más sostenible. Hay más luz natural y un menor consumo eléctrico y, por otra parte, un buen proyecto utiliza los recursos adecuados, se mantiene en el tiempo y considera un correcto y fácil sistema de operación”.

LED Y OTRAS INNOVACIONES

La tecnología LED (Light Emitting Diode) ha sido pionera entre las innovaciones de bajo consumo, por lo que ha ganado terreno en el segmento corporativo y hogar. “Llegó para quedarse, dada su alta eficiencia y ahorro energético”, dice Pérez.

Otra de las soluciones para edificios son los sistemas de control inteligentes. “Pueden manejar en forma automática los encendidos, atenuar o aumentar la cantidad de luz respecto a la contribución de luz natural, apagar un porcentaje o el 100% del edificio de acuerdo a la programación, subir y/o bajar persianas interiores o celosías exteriores”, detalla Mónica Pérez.

Para el segmento hogar, en tanto, el desarrollo de la domótica (el uso activo de la tecnología para automatizar una vivienda) también ha permitido una gestión eficiente de la iluminación, al integrar tecnológicamente los sistemas de seguridad, gestión energética y comunicaciones para que funcionen en forma complementaria.

Edición N°168, Junio 2017

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