Conocida como la Ciudad de los Campanarios, La Serena tiene cerca de 30 iglesias antiguas en su casco histórico. Algunas de ellas son Monumentos Nacionales que atesoran el valor patrimonial y arquitectónico de la segunda ciudad más antigua de Chile.

Por Cristóbal Jara_Fotos Gentileza Roque Prado

Lugares de refugio espiritual, fe y reflexión, las iglesias también guardan un legado que trasciende la religión. Sus campanarios, naves y altares son testigos silenciosos de siglos de historia, arquitectura y arte que desde la época de La Colonia inspiraron a las órdenes religiosas que se establecieron en la ciudad nortina, ubicada a orillas del río Elqui. Gracias a restauraciones y reconstrucciones, estas obras siguen en pie luego de haber soportado terremotos, saqueos e incendios provocados por corsarios, que en el siglo XVII asolaron las costas del villorrio fundado por el capitán Juan Bohón en 1544.

Emplazadas en el casco histórico o Zona Típica de La Serena, son cerca de 30 las iglesias que componen este conjunto patrimonial, algunas de las cuales han sido declaradas Monumentos Nacionales. Construidas la mayoría con piedra caliza, que se extraía desde las canteras de Peñuelas, entre sus materiales base también figuran maderas nativas extraídas del bosque Fray Jorge.

CATEDRAL

La principal iglesia serenense es la Catedral (Monumento Nacional desde 1981), ubicada en la Plaza de Armas, que fue construida en 1844 por el arquitecto francés Juan Herbage. La estructura se sustenta en tres naves con sus respectivas puertas y altares. Las naves están separadas por columnas de madera. Tiene tres altares sencillos. El altar mayor es circular, con un coro para los canónigos.

Emplazadas en el caso histórico o Zona Típica de La Serena, hay cerca de 30 iglesias que componen un conjunto patrimonial de alto valor histórico.

La Catedral destaca por sus bien conservadas estructura y terminaciones, además de su reloj y vitrales traídos desde Francia. “Construida en piedra caliza y con un estilo que evoca el neocolonial, tiene una gran torre campanario que se puede ver desde cualquier parte de la ciudad. Nótese que ha resistido varios eventos sísmicos sin daños mayores visibles”, destaca la socia de CChC La Serena, Irene Machuca, ingeniero civil y especialista en patrimonio.

LAS MÁS ANTIGUAS

También son Monumentos Nacionales las iglesias de San Francisco y del Convento de San Agustín, que tienen una data de casi 500 años. “Destacan por su escala más ajustada, su simpleza, la muy americana imagen de sus fachadas y la misma y notable piedra del lugar. Desde los años noventa se ha realizado un trabajo de restauración, llevándolas lo más cerca que se pudo a su imagen original”, dice Irene Machuca.

La Iglesia de San Francisco, de estilo neoclásico, es considerada uno de los testimonios más importantes de La Colonia por su antigüedad y conservación arquitectónica. Sobrevivió al incendio de La Serena provocado por el pirata Bartolomé Sharp en el año 1680.

En tanto, la Iglesia del Convento de San Agustín, contigua al tradicional Mercado La Recova, fue construida por los jesuitas y luego entregada a la Orden Agustina. Construido en piedra caliza labrada, el templo original fue afectado por sucesivas catástrofes naturales e incendios que exigieron diversas restauraciones. Una importante fue la que realizó en 1850 el arquitecto Juan Herbage, el mismo de la Catedral, quien debió volver a levantar su distintiva torre. “Esta iglesia es de mucho interés, incluso como hito urbano que marca uno de los límites de la ciudad antigua”, señala la socia de la CChC regional

MEMORIA COLECTIVA Y NUEVOS USOS

También de antiguo origen (1613), el Monumento Nacional Iglesia de Santo Domingo pone en valor lo mejor de la tradición arquitectónica colonial que distingue a la capital de la Región de Coquimbo. Destacan su fachada de piedra caliza y una gran puerta de madera de cedro. “En la parte superior hay una imagen de la Virgen del Rosario. La iglesia conserva su estilo clásico manierista y tiene un campanario de estilo ecléctico”, apunta la experta en patrimonio.

Esta iglesia, erigida por la  Orden de los Dominicos, no solo pone en valor la arquitectura fundacional de la ciudad, sino que también recuerda episodios de su memoria colectiva, vinculados a la fe católica y que han permanecido gracias a la tradición oral. Es el caso de una leyenda que narra que cuando se realizaba la reconstrucción de esta iglesia, una crecida del mar amenazó con destruir la ciudad, ya que las olas llegaron hasta la barranca que hoy lleva el nombre de Santo Domingo. El pueblo, asustado, sacó en procesión a la Virgen del Rosario y las aguas que habían subido una milla de extensión, se retiraron al ver su presencia.

Por último, uno de los pocos templos construidos con adobe y que también fue declarado como Monumento Nacional es la Capilla Santa Inés (1619). La antigua iglesia fue desacralizada y cedida por el Arzobispado Regional en comodato al municipio para que se la destinara  a cobijar al Centro de Interpretación del Patrimonio Religioso de La Serena, obra inaugurada en 2010 tras un arduo trabajo de restauración que preservó su diseño y material base original.

Edición N°168, Junio 2017

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