La lluvia y la humedad pueden ser de los peores enemigos de una construcción. No realizar un adecuado proyecto de impermeabilización antes de ejecutar una obra, puede elevar sus costos hasta en diez veces en arreglos posteriores.

Por Jorge Velasco_Foto Vivi Peláez

La impermeabilización en obras de construcción sigue su marcha ascendente en Chile. La formación de la Asociación Chilena de Impermeabilizadores (ASIMP A.G.) hace cuatro años marcó un hito para esta industria, entregándole una mayor organización y elevando sus estándares. Pero también están los metros cuadrados. Si hace dos décadas el mercado nacional era de un millón de metros cuadrados anuales, hoy las cifras se elevan por sobre los cuatro millones impermeabilizados por temporada.

Esto se debe a que la importancia de la impermeabilización se ha extendido en la industria de la construcción. “Las estructuras que no se protegen del ataque de la humedad o del agua, finalmente colapsan por oxidación, que se come la estructura del fierro. Otro factor importante es el confort que todos necesitamos en un recinto habitable, sin humedades que se filtren por el techo o por el piso”, explica Iván Tapia, presidente de ASIMP Chile.

En el origen, un proyecto de impermeabilización bien realizado –qué se debe ejecutar, dónde y con qué materiales- no debiera implicar más del 1% del costo del proyecto total de una inmobiliaria o constructora. “Si eso no se hace, se arriesgan a tener problemas de postventa, con valores en arreglos que pueden ir desde el 3% al 10% del proyecto”, dice Iván Tapia.

La impermeabilización incluye desde las fundaciones, para evitar infiltraciones desde las napas subterráneas, hasta las placas de estacionamiento, terrazas, baños y la cubierta del proyecto. “Todo eso debe estar protegido para que el agua no afecte la estructura e invada los interiores de la construcción”, afirma Tapia.

Básicamente, las tecnologías que se utilizan son las membranas prefabricadas. Entre ellas, están las asfálticas, que ocupan un poco más del 50% del mercado, y las termoplásticas (PVC, TPO, EPDM), con un 20% de la demanda. Por otra parte, figuran las membranas líquidas, que logran su estructura final una vez que secan o polimerizan. En este grupo se incluyen los poliuretanos (20% del mercado), acrílicos y los cementicios (10% restante). En tanto, para las fundaciones destaca la bentonita, una arcilla expansiva de origen volcánico, que en contacto con el agua se expande y sella y vuelve a su estado natural cuando el líquido se va.

En general, el uso de estas soluciones depende del clima, del material sobre el cual se va a aplicar y de la zona a proteger de cada proyecto. Por eso, en ASIMP Chile recomiendan que se contrate a un experto en impermeabilización ante la realización de una obra.

TENDENCIAS

Si bien la membrana asfáltica todavía ocupa la mayor parte del mercado de materiales de impermeabilización, en los últimos 15 años ha bajado su porcentaje de uso en más del 40%. “Los poliuretanos han ocupado un lugar muy importante en algunas zonas de impermeabilización, por su versatilidad y porque son como una pintura y quedan 100% adheridos. A su vez, los termoplásticos han ido ganando terreno también. Hay muchos proyectos que llegan hechos desde Estados Unidos, donde el PVC o el TPO son muy usados”, explica Iván Tapia.

En este contexto, el material que está ingresando con fuerza al mercado es la poliurea, en el ámbito de las membranas líquidas, que se destina principalmente a lozas de estacionamiento vehicular. Tiene diversas ventajas: posee un polimerizado instantáneo, que se produce casi al minuto de haberse aplicado; tiene mayores resistencias al desgaste que los poliuretanos tradicionales y permanece por más tiempo.

Además, proveedores italianos han desarrollado el sistema NEW, que evita el uso de llama abierta para la instalación de membrana asfáltica, la cual, a su vez, es especial para permitir este proceso. A ello se suma la utilización de membranas asfálticas que capturan las partículas de contaminación ambiental cuando precipita y el empleo de prefabricados de detalles de singularidades de impermeabilización en piezas como bajadas de agua, tubos de ventilación y esquineros.

 ASIMP A.G.

La Asociación Chilena de Impermeabilizadores (ASIMP A.G.) nació en 2013 a partir de un grupo de instaladores para promover, racionalizar, proteger y profesionalizar las actividades de impermeabilización en el país, además de impulsar normativas de operación para que el servicio sea más regulado.

En estos cuatro años ha logrado realizar mesas técnicas con proveedores para establecer conceptos mínimos de calidad e instalación, y hacer capacitaciones con código SENCE para los trabajadores en el uso de diversas tecnologías de impermeabilización. En paralelo, ha realizado diversos seminarios con clientes como inmobiliarias, constructoras e inspectores técnicos para mostrarles las ventajas de realizar una buena impermeabilización.

Edición N°169, Julio 2017

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